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jueves, 6 de mayo de 2010

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EXPOSICION DE PINTURA EN GRANADA (ESPAÑA)

Mi amiga Motselaal realiza una exposición de su pintura en estos próximos días. Espero que nos veamos en la inauguración del sábado 8 de mayo a las 21.00 horas, que nos juntaremos con la excusa de ver los cuadros (e intentar vender algo) y nos tomaremos un vino, que nunca está mal.

martes, 4 de mayo de 2010

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SEÑALIZACIONES DE TRAFICO CURIOSAS

Hace un tiempo puse una entrada en este Blog : Señales de Tráfico Curiosas. Hoy pongo estas Señalizaciones que me envió Alma por email. Ninguna tiene desperdicio... ¿despilfarro?, ¿ediles borrachos?, ¿contratas inútiles?... Una imagen vale más que mil palabras.

Paso de peatones modelo “descentré”. Foto tomada en León. Algo no me cuadra... O rebajaron el bordillo donde no debían, o pintaron el paso de peatones en el sitio inadecuado.

Se acabó lo que se daba. Foto tomada en Asturias. Por lo que se ve tomaron la carretera con ganas, pero se les debió de acabar el presupuesto...

Soluciones de "inaccesibilidad". He aquí una obra de ingeniería. Acaban de inventar la inaccesibilidad... Para los peatones por la valla que les han colocado... Para los vehículos por esa atrocidad que dan en llamar reductor de velocidad.

Respeten los vados. ¡¡ Cagondiola !!... No me aparquéis delante que luego no puedo entrar al garaje la bicicleta... Mira que llamo a la grúa, ¿eh?...
 
Carril Bici modelo Bilbaíno... Te plantan una pared en medio. Como en el chiste, aparece Patxi con la cabeza vendada: - Coño, Patxi, ¿qué te ha pasado?. - Nada, ¿ves aquel letrero de 'Se traspasa' en medio del carril-bici?. Pues no se traspasa, oyes.

Transporte combinado Bici-Bus: visto en la Expo de Zaragoza. Cuando te canses tomas el bus y tan a gustito...

Carril Bici modelo “Emociones fuertes”. Que si no ir en bici se hace muy aburrido. Y encima te da la sombra...

Prohibido girar a la izquierda marcha atrás... O algo así debe significar este desaguisado...

Dirección “patobligatoria”. Jo, ni los patos se libran de la voracidad señalizadora...

Afán recaudatorio. Luego ponen un radar y se forran con las sanciones. Ya se están pasando...

Lo dudoooo. Sacando media estadística la limitación debe ser de 55 km/h., digo yo.

Nuevos radares. Visto que estamos en crisis, han mandado desarrollar un nuevo modelo de radar al departamento de I+D+I de la DGT. La solución, además de obvia, es sorprendente...

Pequeño "vacío legal". Anda que no es listo el del Smart. Eso es aprovechar el código de circulación, y lo demás son tonterías. Para decir al Poli Municipal “Anda, múltame, anda”.

¡Que está prohibido, coño!. Más claro el agua. Si te pillan, digo que te caerán tres multas, ¿no?.

Todos los caminos llevan a... ORENSE/MONFORTE. Que digo yo, para eso sobra el GPS... Y las señales, ya de paso...

¡Freeeeeeeeenaaaaaaa!. Foto tomada en Faro Sabinar (Almería). Desde luego, si te das la piña es para que hasta el seguro te quite la cobertura, por imbécil. ¿Será que las señales estaban de oferta en el súper?.

domingo, 2 de mayo de 2010

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EL VALLE DE LOS CAIDOS (La verdad sin política)


Estos días se está levantando una auténtica polémica a propósito del Valle de los Caídos (cerrado al público desde Noviembre de 2009), en principio por el desmantelamiento de La Piedad (de su fachada) para su restauración, continuando con algunas voces que sugieren no reabrirse al público (vergüenza histórica, dicen) y terminando con la solemne gilipollez de otras voces que piden “dinamitar” todo el monumento en sí. Y a mí, historiador aficionado, que gusta de leer e informarme antes de opinar, me parece de estúpidos/as tantas voces analfabetas opinando sin saber, solo porque lo han oído de sus familiares (de uno u otro bando), de sus amigotes (ídem de ídem), o porque no lo estudiaron en los colegios. Claro que, llevamos muchos años que la asignatura de Historia ha desaparecido y así nos va a todos.

Por ello hoy quiero daros una lección de Historia, de la auténtica historia del Valle de los Caídos, para que todos meditemos un poco y sepamos de lo que hablamos (hace ya tiempo escribí algo de esto en otro de mis Blogs). Como éste tema seguro que hay muchos más temas históricos (es rica nuestra Iberia en historia), pero de esos otros temas ya procuraré escribiros en otras ocasiones. Solamente recordaros que la historia de una nación esculpe el carácter y enriquece culturalmente a sus moradores futuros.

LA LEY DEL SILENCIO (por Alfredo Amestoy)

Antes de la promulgar la Ley de la "Memoria Histórica", quizás hubiese convenido derogar la "Ley del Silencio" que, en perjuicios de todos, vencedores y vencidos, ha regido en torno al Valle de los Caídos. Como nunca se dieron a conocer datos sobre la construcción de la obra, un informe elaborado en 2006 por el socialista maltés Leo Brincat, para el Consejo de la Unión Europea «con objeto de que se condene internacionalmente a la dictadura franquista», insistía en cifras que, después de muchas investigaciones, han sido rectificadas.

Por ejemplo, el número de presos políticos que trabajaron en las obras. Según la prensa de la época, a finales de 1943, trabajaban en el valle 600 obreros. En el libro que escribió el arquitecto director, don Diego Méndez, se señala que «durante los quince años que duraron los trabajos intervinieron 2.000 hombres (y ni todos a la vez, ni todos penados)». O sea que es un error de bulto la cifra dada por TVE, en su programa «Memoria de España», al decir que en las obras intervinieron 20.000 presos políticos. Los documentos rectifican estos datos del director y elevan la cifra de obreros a 2.643, de los cuales el número de penados no eran ni un 10 %: 243. De estos 243 presos, que se habían acogido libremente a la «redención de penas por el trabajo» (6 días de redención por cada 1 trabajado) en 1950, 9 años antes de que terminaran las obras, asegura la Fundación Francisco Franco que ya no quedaba en el Valle ni uno solo político; y, curiosamente, sí presos comunes que quisieron beneficiarse de condiciones tan favorables para poder redimir sus penas.

En 1979, con Franco ya desparecido, Francisco Rabal me comentó en pantalla que, en los años 40, el único trabajo que encontró su padre, que era tunelero, fue el de horadar el Risco de la Nava, en cuyo interior se construiría la Basílica. Los Rabal, de ideas comunistas, estaban contratados y ocupaban viviendas que se habían construido para los trabajadores. También con su padre, a quien condenado a muerte se le conmutó la pena y luego se acogió a la redención de pena por trabajo, estuvo viviendo allí Gregorio Peces Barba. A los 4 meses de permanecer allí toda la familia, el padre del político recibió la libertad condicional y explicó que «no puedo decir que he estado arrancando piedras en el Valle, sería estúpido decir eso; no hubiera sido demasiado útil arrancando piedras… yo estaba trabajando en las oficinas». No en las oficinas, sino en el dispensario, estuvo otro preso que llegó de los primeros al Valle, en 1940, para redimir pena por trabajo: el doctor Ángel Lausín. Redimida la pena, ya libre, decidió quedarse en el Valle hasta el final de las obras. Su testimonio como médico titular es que «en 18 años de obra faraónica hubo sólo 14 muertos». Menos de los que hoy se registran en nuestras carreteras durante un fin de semana.

Se puede hablar de «obra faraónica» puesto que se trata de una de las obras más colosales no sólo del siglo sino de la historia. La Basílica es el mayor templo del mundo con una capacidad de más de 24.000 personas en su nave de 300 metros de longitud. Fuera, en la plaza, caben otras 200.000 almas. La cruz no tiene parangón, si a sus 150 metros, altura superior a la Torre de Madrid, añadimos su «base» que es el Risco de la Nava, de 1.400 metros de altitud. Pero el dato más increíble es que por el interior de los brazos de la cruz, un crucero de 46 metros, pueden circular simultáneamente dos automóviles.


En cuanto al costo de una obra de tales proporciones se han barajado cantidades astronómicas, reprochando al régimen de Franco un gasto impropio de un país empobrecido. Las últimas cifras conocidas hablan de que, al cerrarse las cuentas, se habían invertido 1.033 millones de aquellas pesetas de entonces. Este gasto hace tiempo que fue amortizado con los 400.000 visitantes anuales que contabiliza el Patrimonio Nacional en éste que es su tercer monumento más visitado, tras el Palacio Real y El Escorial. Por otra parte, los 1.033 millones de pesetas, que si bien entonces hubieran permitido construir 3 estadios como el Santiago Bernabéu, hoy son «sólo» 6 millones de euros, que es el precio que puede pagar por un jugador cualquier equipo de fútbol español de primera división.

En cuanto al «salario del miedo» en los trabajos forzados, frente a las acusaciones de represión y «esclavitud» que adjudican al franquismo en la obras del Valle los grupos de izquierda y que reclaman recuperar la Memoria Histórica, la derecha presenta documentos con el objeto de demostrar que los presos, además de redimir pena por trabajo, percibieron, al principio, un jornal mínimo de 7 pesetas más la comida, que pronto se elevó a 10 pesetas diarias, más pluses por trabajo a destajo o por peligrosidad, lo que unido la vivienda y escuela gratuitas les permitió llevar a sus familias a residir en el Valle. Nos recuerdan que un sueldo de 300 a 400 pesetas mensuales, en los años 40 y primeros 50, era lo que cobraba un profesor adjunto en la Universidad. Y el médico del Valle, el ya mencionado Dr. Lausín, superaba las 1.000 pesetas mensuales, como el maestro, don Gonzalo –ex condenado a muerte– 1.000 también; o el practicante, el señor Orejas, que cobraba más de 500.

La España de finales de la obra no tenía nada que ver con la de los años 40. Lógico; en 1959, cuando se inaugura el Valle de los Caídos, ya lleva 3 años funcionando en España la televisión y hay casi 1 millón de receptores; visita nuestro país y abraza a Franco el vencedor de Hitler, Dwight D. Eisenhower, presidente de los EE.UU., y, en el mes de diciembre, un tren de alta velocidad entonces, el TALGO, une Madrid y Barcelona. Se considera pues un despropósito la cifra de 50 céntimos que se ha llegado a publicar como salario que recibían los penados. Cabe pensar que tal insultante cantidad no hubiera sido consentido por los falangistas, como José Antonio Girón, ministro de Trabajo a la edad de 29 años, y que emprendió una política social que asustó a la derecha conservadora; ni tampoco por los arquitectos Muguruza o Méndez, autor y director del proyecto, ni por el progresista Juan de Ávalos, el artífice del conjunto escultórico del Valle de los Caídos.


Juan de Ávalos era un republicano de izquierdas, carnet número 5 ó 7 del PSOE de Mérida. Este dato no impidió que Franco le encargara la realización de su empresa predilecta. Ávalos explicaba que él ganó «un concurso para hacer unas estatuas con un equipo donde no había 'esclavos' y que fue una obra hecha con la vergüenza de haber sufrido una guerra increíble entre hermanos y para enterrar a nuestros muertos juntos». El famoso escultor nunca me quiso decir la cantidad que cobró por las gigantescas cabezas de los evangelistas que figuran al pie de la Cruz, por las virtudes y por la Piedad, pero hay que pensar que fue bien retribuido. Tampoco estuvo mal pagado otro escultor, autor del auténtico protagonista del Valle, el Cristo «vasco» que preside el altar mayor de la Basílica. Nos referimos al artista guipuzcoano Julio Beobide. Porque en el Valle, como en «el monte del olvido» de la canción, están clavadas no una sino dos cruces. El generalísimo «pasó» de política en el valle. En realidad las dos cruces del Valle son «vascas». Pedro Muguruza es el «padre» de la del exterior, la de 150 metros, y Beobide de la del interior, la del altar. En 1940, Franco, siempre previsor –recuerden lo de «atado y bien atado»–, respecto al Valle, lo tenía todo «cortado y bien cortado». Hasta la madera para hacer su pieza favorita: un gran crucifijo que en el altar mayor de la Basílica es lo único que permanece iluminado durante la Consagración, cuando se apagan todas las luces del templo. La madera para hacer la cruz de este Cristo la había elegido el propio Franco en la sierra al ver la forma de la rama de una sabina. La sabina es apreciada por su madera hermosa, fuerte y olorosa, ideal para fabricar violines y castañuelas. Pero ahora venía lo más difícil: tenía que buscar alguien capaz de tallar «el Cristo más importante del siglo XX».

Y el Caudillo volvió a tener lo que le atribuían los moros: «baraka», suerte. Ese mismo verano, al ser invitado a una fiesta que daba el pintor Zuloaga en su casa de Zumaya, descubre en su capilla una figura que le deja deslumbrado. Es, precisamente, el Cristo que siempre había soñado para el altar mayor del Valle. Le pregunta quién es el autor de esta talla que el propio Zuloaga había policromado. Don Ignacio duda si ocultárselo, pero le acaba confesando que es de Beobide, un escultor nacionalista vasco. Zuloaga también engaña, al principio, al escultor diciéndole que un americano se ha interesado por una copia del Cristo que había hecho para su capilla. Franco sorprende a Zuloaga cuando le contesta que no le importa cómo piense políticamente el escultor. Además, lo que él quiere es que ese Cristo, en el altar del Valle de los Caídos, sea el símbolo de la conciliación. En ese momento el Cristo de Beobide empezó a entrar en la leyenda, y a circular en torno a él una curiosa historia. Para salvar la cara al pobre Beobide se contó que Zuloaga, cuando encarga al escultor otro Cristo para un americano, le oculta quién es el cliente, «porque de saber su destino jamás hubiera realizado el trabajo». Una falacia porque Beobide supo pronto para quién y para dónde era el Cristo que le pedía Ignacio Zuloaga. Y la prueba es el talón, por 20.000 pesetas –lo que entonces costaba un buen piso– que se le ingresa en su cuenta bancaria por orden de Franco, según se le comunica en carta de la Jefatura del Estado fechada en el Palacio de Oriente el 23 de Junio de 1941, un año después de la visita del general a Zumaya, y donde se le pide «acuse de recibo».


Franco nunca pensó en que le enterraran bajo ese Cristo. A Franco, otra vez la «cara» y la «cruz» del Valle, por culpa de las «broncas» que le organizaban allí los falangistas, creo que ya no le gustaba que le llevaran a Cuelgamuros… «ni vivo, ni muerto». Pero le ocurrió lo de siempre y, a quien nadie se había atrevido a contradecir en vida, no se le respetó su última voluntad. Franco tenía previsto que le enterraran en el Cementerio de El Pardo, donde descansan todos los personajes del Régimen, pero al ver que su muerte estaba próxima, su familia y los altos cargos del Estado, incluido el Príncipe Juan Carlos, deciden que su cuerpo descanse en el Valle de los Caídos. Y es el futuro Rey quien ha de solicitar el enterramiento a la comunidad benedictina que rige la Basílica. La periodista Victoria Prego ha publicado algún dato más que confirma esta realidad: «En los últimos días de la enfermedad del general, Arias Navarro preguntó a su hija Carmen si se le iba a enterrar en el Valle y la respuesta fue “No”». Y continúa Prego: «Lo que sí consta es que las obras para acondicionar una tumba al otro lado del altar se realizaron a toda prisa, estando ya el dictador irremediablemente enfermo». Así fue y yo aporto este otro dato que aclara definitivamente que Franco no construyó el Valle para que fuera su gran mausoleo: De labios de un oficial de su escolta al que encargaron preparar su tumba en un par de semanas, escuché los problemas que hubo que resolver, incluso de inundación por rotura de cañerías, para hacer una fosa imprevista detrás del altar, ya que en su día sólo se hizo la fosa para enterrar los restos de José Antonio. Pero dejemos que Victoria sume otro argumento valioso: «Consta también, y hay testimonio de ello, que a comienzos de los 70, Franco envió a su mujer a visitar la cripta de la ermita del cementerio de El Pardo, que está adornada por los mismos artistas que participaron en la decoración del Valle de los Caídos. Y consta que en esa cripta había una urna funeraria con capacidad sobrada para dos cuerpos y que, una vez enterrado Franco en Cuelgamuros, esa urna fue retirada. Y finalmente consta que allí reposan ahora en solitario los restos de su viuda, Carmen Polo».

¿Cuántos restos, además de los de José Antonio y Franco, hay de verdad en el Valle de los Caídos?. La cifra, siempre discutida, se ha movido de 70.000 a 30.000. Pero ya está bien de contar muertos. Que descansen todos en paz bajo las 2 cruces: la de fuera, del arquitecto vizcaíno Pedro Muguruza, y la de dentro de la Basílica, del escultor guipuzcoano, Julio Beobide. Vasco era también Carmelo Larrea, el autor de la canción «Dos cruces» donde se decía que «están clavadas dos cruces en el monte del olvido». No estaría mal que también el Valle de los Caídos fuera «el Valle del Olvido». No siempre es bueno recordar y ya es un tópico que «hay que recordar para no repetir». Lo mejor para no repetir es perdonar. Y olvidar. No puede ser lo de «yo perdono pero no olvido». Hay que olvidar todos los muertos; los 1.000 muertos de ETA y los millares de la Guerra Civil. Este «perdón histórico» y con «olvido colectivo» puede ser, además, «políticamente más correcto».

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